Las 5 posturas de meditación más importantes

YOGA | MEDITACIÓN

¿No encuentras tu postura para meditar cómodamente? ¿te cuesta mantener la espalda recta? ¿se te duermen los pies? ¿Has encontrado tu postura y aún quieres descubrir otras nuevas? En este artículo te hablamos de las 5 posturas de meditación más importantes.

La postura que adoptemos para meditar es muy importante, ya que va a determinar la calidad de nuestra práctica. Lo más importante es que seamos capaces de mantener una postura de meditación, sea cual sea, durante largos periodos de tiempo, sin sentir tensión, rigidez ni ningún tipo de dolor o incomodidad que distraiga la mente durante el proceso. En nuestro canal de youtube puedes encontrar un vídeo de la profesora Laura Santisteban explicando cada una de las posturas de meditación que te explicamos en este post:

Debemos tener siempre en mente el sutra Sthira Shukham Asanam, de Los Sutras Raja Yoga de Patanjali, el cual rige el concepto de todas las asanas en yoga y viene a recordarnos que todas deben sentirse como un asiento, estable y cómodo.

Siguiendo este concepto, tenemos que encontrar la postura que nos permita mantenernos firmes y confortables durante la meditación o la práctica de pranayamas. Si no es así, la mente pondrá la atención en esas molestias y no lograremos alcanzar los objetivos de la práctica, tales como el flujo del prana o la calma mental.

Existen muchas posturas de meditación, pero a continuación te presentamos las cinco más importantes:

Shukasana

Se trata de un cruce simple de piernas, también conocido como postura cómoda, postura fácil, postura de piernas cruzadas y es seguramente la postura más accesible de todas. Si estás empezando a meditar te recomendamos que empieces por esta postura. Es una postura que propicia el equilibrio mental y físico sin causar tensión o dolor.

Cómo realizarla: 

En este cruce de piernas, es indiferente qué pierna pongas encima y cual debajo, puedes escoger el cruce que mejor se ajuste a ti. Los arcos del pie deben quedar más o menos debajo de las rodillas, que apuntan hacia abajo, mientras que los isquiones permanecen enraizados.

Desde esta posición debemos intentar mantener una espalda recta rotando los hombros hacia atrás, alargando la columna, el cuello y abriendo el pecho. Debemos imaginar que un hilo tira de nuestra coronilla hacia el cielo. Puedes empezar con las manos apoyadas en el suelo para mantenerla o dejar que reposen sobre tus rodillas.

Padmasana / Ardha Padmasana

La postura del loto o del medio loto es la postura de meditación más reconocida. Nos permite mantener el cuerpo en completa quietud durante más tiempo. El tronco y la cabeza se sostienen como pilares y las piernas proporcionan una base firme. El loto dirige el flujo del prana desde mooladhara chakra en el perineo hasta sahasrara chakra en la coronilla, lo cual permite que la experiencia de la meditación sea más intensa.

Cómo realizarla:

En el medio loto se dobla una pierna y se coloca la planta del pie contra la cara interna del muslo contrario, mientras que la otra pierna se dobla colocando el pie sobre el muslo opuesto.

En Padmasana o loto completo, son los dos pies los que se colocan cruzados sobre los muslos, tratando de colocar los talones lo más cerca posible del abdomen. Las rodillas deben tocar el suelo, y las manos descansan sobre las rodillas mientras que se adopta chin o jnana mudra. 

Siddhasana/ Siddha Yoni Asana 

La palabra Siddha en sánscrito significa “poder” y “perfección”. Se cree que a través de la práctica de estas dos posturas, Siddhasana para hombres y Siddha Yoni Asana para mujeres, se pueden llegar a desarrollar ciertas facultades psíquicas (siddhis), como la telepatía o  la clarividencia.

Es la postura de meditación por excelencia. Dirige la energía de los centros psíquicos inferiores hacia arriba a través de la columna, estimulando el cerebro y calmando todo el sistema nervioso. Además, reconduce la circulación sanguínea de la parte baja de la espalda y el abdomen, tonificando la lumbar, la pelvis y los órganos abdominales, y equilibrando el sistema reproductivo y la presión sanguínea.

Cómo realizarla: 

Dobla la pierna derecha y coloca el talón presionando contra el perineo. La pierna izquierda se dobla por encima y los dedos del pie se colocan entre medias de la pantorrilla y el muslo. Agarrando los dedos del pie derecho los sacamos de entre la pantorrilla y muslo izquierdos hacia arriba. El tobillo izquierdo quedaría sobre el derecho y los dos talones en contacto.

Las manos descansan sobre las rodillas que quedan en contacto con el suelo mientras puedes adoptar chin, jnana o chinmaya mudra.

Swastikasana

Esta sería la asana de meditación clásica más fácil junto a Shukasana y una versión simplificada de la anterior. Es una posición saludable especialmente para quienes sufren de varices, cansancio, dolor muscular o retención de líquidos en las piernas.

Cómo realizarla: 

Dobla la rodilla izquierda y coloca la planta del pie contra la cara interna del muslo derecho de manera que no quede en contacto con el perineo. La derecha se dobla por encima, entre el muslo y la pantorrilla sin que el talón quede en contacto con el pubis.

También podría colocarse por delante de tal manera que los dos talones queden uno frente al otro. Las manos descansan sobre el regazo o en las rodillas y se puede adoptar un mudra como en las anteriores.

Vajrasana  

También conocida como la postura del rayo. Es una postura de meditación muy importante porque el cuerpo queda erguido sin mucho esfuerzo ya que nos colocamos de rodillas. Es quizás la más adecuada para quienes sufren de ciática. Estimula el flujo del prana y redirige la energía sexual hacia el cerebro para fines espirituales.

Cómo realizarla: 

Se diferencia de las anteriores en que es una postura sobre rodillas juntas y flexionadas. Los dos talones deben tocar y los tobillos caen hacia afuera, formando un cuenco donde se apoyan las nalgas. Las manos se apoyan relajadas sobre las rodillas. Si se siente molesta en los tobillos se pueden separar un poco las rodillas o colocar un cojín debajo de los glúteos.

Estas serían las posturas principales. Todas ellas comparten la base de mantener la espalda erguida, el cuerpo y el rostro relajados, las rodillas a ser posible en contacto con la tierra y los ojos cerrados.

Si aún te cuesta mantener incluso las más sencillas, te aconsejamos que utilices accesorios para acomodar tu práctica de meditación tales como mantas, un zafu o cojín de meditación, o bloques. También puedes apoyar tu espalda en la pared o incluso tumbarte si no vas a poder mantener la atención durante la práctica por las distracciones que cause la postura. Te aconsejamos que pruebes nuestros cursos de Yoga Nidra, en los que podrás experimentar los beneficios de la meditación de forma pasiva y guiada por nuestro maestro Prashant Pandey.

Esperamos que este artículo te haya servido de ayuda.

Gracias por leernos 🙂

Namaste